Historias reales

El niño de la escalera

Durante un tiempo viví con mi tía en una casa antigua en un barrio tranquilo de Madrid. Tenía 17 años y compartía habitación con mi prima menor. La casa tenía una escalera de madera que crujía mucho, así que siempre sabías cuándo alguien subía o bajaba.

Una noche, como a las 2 de la madrugada, me desperté sin razón aparente. Todo estaba en silencio, pero de repente escuché pasos en la escalera. Al principio pensé que era mi tía y no me preocupé, pero los pasos se detuvieron justo en el último escalón… y no se escuchó nada más.

Me quedé mirando hacia la puerta, medio dormida, hasta que vi una figura pequeña asomarse. Era un niño. Tendría unos 6 o 7 años y vestía como de otra época. Lo más extraño era que no tenía expresión. Solo me miraba fijamente.

Quise hablar, pero no me salía la voz. Me tapé con la sábana, paralizada. Al destaparme unos segundos después, ya no estaba. Al día siguiente, le conté a mi tía, esperando que se riera o me dijera que era un sueño. Pero se puso seria.

—¿Era un niño con pantalones cortos y camisa blanca? —me preguntó.

Asentí, sorprendida.

—Ese niño lo hemos visto varios aquí. Aparece en la escalera, a veces en el salón. Nunca hace nada. Solo mira… como si estuviera esperando algo.

Me mudé unas semanas después. Nunca supe quién era ese niño, pero otras personas de la familia también lo vieron. Y lo más inquietante es que todos lo describían igual, sin haberse contado entre ellos.

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